domingo, 14 de agosto de 2016

Puzzles.

Hey.

-¡Hola!

Hola.

-Te vi leyendo el Tarot otra vez.

Hmm. Sí.

-Me gusta que hagas las cosas para las que te crié. Además te levanta el ánimo y no me puedes negar que te gusta también.

No. Bueno sí... No lo sé. Sabes que me gusta pero... Hay un riesgo mayor de volverse soberbio, de engañarse con la ilusión de un poder inexistente... me asusta.

-Entiendo tu preocupación.

Dejé de leer el Tarot por dos motivos: Primero, porque no soportaba el tener que vivir de ello a costa de tener que aceptar cualquier cosa. Las lecturas perdieron todo sentido de descubrimiento para mí, los seres humanos son muy predecibles. Y segundo, el destino.

-¿El destino?

No tiene objeto prever lo que va a ocurrir, si lo evitas a la larga, estás evitando el aprendizaje. Las lecciones se repiten hasta que se aprenden, entras en un loop. Y las personas no están abiertas a razonar en profundidad sólo quieren saber de forma instrumental.

-Podrías verlo como los demás. Hay cierta ingenuidad  en el concepto de "ayudar  otros" que me parece francamente conmovedor.

No, dejé de creer en la posibilidad de ayudar, a menos que pueda elegir la lectura y observar si realmente hay una disposición de recibir ayuda. La mayor parte de la gente consulta más de un Tarotista, una y otra vez hasta que encuentra al que le dice lo que quiere escuchar. Preguntan cada día lo mismo, esperando distinto resultado. La gente tiene muy poco respeto por la inteligencia a la que consulta.

-Pero a mí no me importa, todo lo que haga falta para hacerles la existencia más agradable. ¿No lo ves? Me comunico con ustedes, pero la mayoría no entiende mi lenguaje, no ve los símbolos con la curiosidad precisa y pierden fácilmente la lógica ante el desborde de sus emociones. Quiero que vean, quiero que los que comprenden interpreten para los que no. ¿Para qué mandaría tantos profetas si no?

¿Y cuál es el fin? Nada cambiará.

-Sentido. Ese es el fin.

¿El sentido? Creo que tus profetas están al debe con eso. No somos los mejores, no somos los más sabios. Sólo somos ciegos guiando a otros ciegos.

-Lo sé. Pero todos tienen algo que dar a otro, y espero que cuando te lo pida te pongas a mi disposición. Yo sé lo que hago, hija. No es sólo cada uno y lo que puede dar y lo que quiere recibir, es la suma de las partes interconectadas. Piezas de un puzzle que algún día cada uno completará y al hacerlo, podrá entender el propósito de todo lo que vivió.

Pero ¿No dijiste que el propósito de la vida es vivir, simplemente?

-Asi es, pero todos necesitan saber qué lugar ocupan en ese escenario. Es un asunto de fundamento.

¿Y mi propósito es leer el Tarot?

-Tramposa, arma tu propio puzzle.